Casa astrales: Casa III

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Tras haber adquirido cierta conciencia de nuestros límites y de nuestra forma, podemos ahora explorar los límites y las formas de otras cosas. En el momento en que llegamos a la Casa III, ya estamos lo suficientemente evolucionados como para examinar más de cerca el medio. Interactuar con él y formarnos ideas y opiniones referentes a lo que encontramos.

Evolutivamente corresponde a la etapa de la vida en que comenzamos a gatear y aprendemos a caminar, desarrollándose el lenguaje y la capacidad de comunicarse y de dar nombre a las cosas. No se desarrolla un verdadero sentido de la individualidad mientras no se aprenda el lenguaje: la estructura nombre-verbo distingue el sujeto del objeto y así, el actor se separa de la acción. Todo deja de ser una masa amorfa.

Los emplazamientos en la Casa III describen nuestro estilo mental - cómo pensamos -, si somos de mentalidad lenta, rápida, lógica o difusa; si nuestros pensamientos son originales o si reflejan lo que piensan quienes nos rodean. Entre las primeras cosas con que podemos chocar en el medio inmediato se encuentran los hermanos.

La tercera Casa denota nuestra relación con hermanos, tíos, primos, vecinos, etc. Obviamente también están presentes la madre y el padre, pero estas figuras son tan importantes que cada una de ellas justifica otras casas como propias. Es un precepto común en psicología que, de una manera o de otra, nos las arreglemos para obligar a otros a que ‘actúen’ o ‘asuman’ aquellos aspectos de nuestra propia psique de los cuales no hacemos uso. El impulso de vivir se orienta hacía la totalidad, y cuando no estamos viviendo nuestra totalidad, el afuera nos aporta los elementos que nos faltan.
Por eso las energías de la tercera Casa que no hayamos reconocido como propias, no desaparecerán, hallaran en nuestro medio inmediato algo o alguien para manifestarse. La casa tres indica también algo sobre la experiencia sobre la escolarización temprana. Se adjudica también a esta Casa el tono y el color de nuestras experiencias en viajes cortos (por lo cual se entiende, normalmente, dentro del país donde se reside).
En conclusión, la Casa III describe el contexto en el cual vemos nuestro ambiente inmediato. Es aconsejable recordar que ‘el contenido es función del contexto’: la forma en que percibimos determina nuestra manera de relacionarnos con lo percibido. Tomar conciencia de los preconceptos y de las actitudes que nos sugieren los emplazamientos en esta Casa nos da, en última instancia, la posibilidad de trabajar de manera creativa dentro del marco de referencia que ellos nos señalan, ya que con frecuencia nos olvidamos del papel que nosotros mismos desempeñamos en la constitución del mundo.

Fecha: Viernes, 06/11/2009

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