Casas astrales: Casa astral XI

En su nivel más profundo, la Casa XI representa el intento de trascender nuestra identidad en cuanto ego, para llegar a ser algo mayor de lo que somos. La principal manera de lograrlo es identificándonos con algo más vasto que el sí mismo, ya sea con un círculo de amigos, con un grupo, un sistema o una ideología. Aquí se ve como funcionamos en cuanto partes de un sistema. La Casa XI representa también aquel tipo de conciencia grupal que en repetidas ocasiones han respaldado los maestros espirituales, místicos y visionarios de las diversas épocas y culturas. Y como un espejo de la percepción mística de la unidad de toda la vida, los adelantos científicos más recientes nos demuestran la existencia de esa red de relaciones subyacente en la totalidad del universo.
Carl Rogers, uno de los fundadores de la psicología humanística observó que cuanto más profundamente ahonda en individuo en su propia identidad, tanto más descubre a la totalidad de la raza humana. Nuestra identidad, tiene una dimensión de pertenencia mucho más amplia de lo que es capaz de admitir el ego, ‘encapsulado en su piel’. Visto así, la evolución de la conciencia de grupo no se dirige solamente a reforzar la identidad yoica, más bien, la conciencia de ser parte de algo más amplio que permite trascender los límites de la individualidad, y tener la vivencia de nosotros mismos como células pertenecientes al cuerpo de la humanidad. Se genera así un sentimiento de fraternidad con el resto de los habitantes del planeta, que va mucho más allá de los vínculos obligatorios de la familia, la nación o la iglesia. La Casa XI nos muestra las clases de grupos hacía lo cuales gravitamos. La amistad se adapta claramente al ideal de la Casa XI, de llegar a ser más grandes de lo que somos. Mediante la amistad la gente se vincula, los límites personales se expanden y tanto las necesidades como los recursos de otras personas se entretejen con los nuestros. Así como nosotros presentamos a nuestros amigos ideas e intereses nuevos, también ellos amplían nuestro punto de vista con lo que tienen para compartir con nosotros. Esta Casa sugiere la forma en que hacemos amistades, la manera en que nos conducimos y las energías que aportamos a la amistad.
En esta Casa se encuentra el deseo de trascender o llegar más allá de las imágenes y modelos ya existentes de nosotros mismos. Nos mueve el anhelo de un ser más ideal o de una sociedad más utópica. Por eso se la denomina la Casa de las esperanzas y los objetivos. En este contexto es útil recordar que cuanto más claramente podamos imaginar una posibilidad, más la aproximamos a su concreción. La evolución nos impulsa hacía niveles de complejidad, relación y organización cada vez mayores. Aquí nuestra mente individual se conecta no sólo con la mente de los seres que tenemos más próximos, sino con todas las otras mentes. En la Casa XI descubrimos que estamos relacionados no sólo con la familia y los amigos, con nuestro país o nuestros seres queridos, sino con la totalidad de la raza humana.