Casas astrales: Casa IV

La Casa IV representa el donde nos dirigimos cuando nos reinstalamos en nosotros mismos; es el centro interior donde ‘nuestro yo’ regresa a descansar antes de volver a lanzarse a al actividad. Es la base de operaciones desde la cual salimos al encuentro de la vida; por eso ha estado tradicionalmente asociada con el hogar, el alma y las raíces del ser.
Esta Casa describe como somos en la profundidad de nuestro interior. El analista Junguiano Hillman, describe el alma como ‘ese componente desconocido que hace posible el significado’. El alma profundiza en los acontecimientos hasta convertirlos en experiencia, y media entre el hacedor y el hecho. La manera sutil en que una persona convierte los acontecimientos en experiencias aparece en la Casa IV.
La Casa IV significa la influencia que tiene sobre nosotros nuestra ‘familia de origen’, aquella dentro la cual nacimos. Revela la atmósfera que sentimos en aquel lugar, y el tipo de condicionamiento o de ‘guión’ que recibimos en él, es decir, la herencia psicológica familiar. La imagen de la madre se la asigna a la Casa IV, que está vinculada con Cáncer y la Luna; y la figura del padre se puede observar en la Casa X, vinculado con Saturno y Capricornio.
A veces es posible encontrar las imágenes invertidas y esto tiene que ver específicamente con el vínculo entre el niño y los padres. Estas imágenes no describirán al padre o madre tal como eran efectivamente como personas, sino más bien como el niño los vivenciaba: lo que conoce como ‘imago parental’, la imagen a priori e innata que el niño tiene de los padres. La psicología tradicional sostiene normalmente que si algo anda mal en el vínculo padre hijo es por culpa del padre; contrariamente la Psicoastrología asigna por lo menos la mitad de la responsabilidad al niño, por tener una vivencia determinada del padre.
Eliot escribe que ‘en mi comienzo está mi fin’. Si bien la cuarta Casa nos da una imagen de nuestros orígenes, también se asocia con la forma en que damos término a las cosas. Nuestra manera de resolver en última instancia un problema o de ‘cerrar la sesión’ se relaciona con los emplazamientos en la Casa IV. Sugiere también las condiciones que rodean la segunda mitad de la vida. Lo que se encuentra más profundamente dentro de nosotros sale fuera hacia el final. Y por lo tanto, mejor que descuidar esas profundidades, es aconsejable hacer frente lo antes posible a los emplazamientos difíciles en esta Casa. La Casa cuarta, lo mismo que el pasado, siempre llega a darnos alcance.