Casas astrales: Casa VI

El problema principal con la Casa V es la tendencia a pasarse, ya que expresarnos nos deleita, pero no sabemos cuando detenernos y eso nos lleva a creer que podemos ser o hacer cualquier cosa. La sexta Casa nos recuerda cuales son nuestros límites naturales, y la necesidad de llegar a una definición más clara de nosotros mismos. Nos pide que respetemos y recuperemos la ‘perfección’ de nuestra naturaleza original, que lleguemos a ser aquello que sólo nosotros somos (nada más ni nada menos) y que vivamos todo eso en nuestra vida cotidiana. Nuestra verdadera vocación es ser nosotros mismos. Ha llegado el momento de hacer inventario de nosotros mismos, de discriminar entre las prioridades, de evaluar el uso que hacemos de nuestro poder y de nuestras capacidades y, sobre todo, de reconocer los límites y la verdad de nuestra propia naturaleza y de nuestra humanidad. Una semilla de pera jamás podrá convertirse en un manzano, la Casa sexta nos habla precisamente de eso, de seguir nuestro plan y ser lo que estamos hechos para hacer. La realidad tiene tanto un ‘adentro’ como un ‘afuera’; y la correlación entre el mundo interno de la mente y los sentimientos, y el mundo externo de la forma y el cuerpo está significado en la Casa VI. Por eso los rótulos tradicionales de: ‘salud, trabajo, servicio y adaptación a la necesidad’, se derivan de esta conexión cuerpo-mente. Estamos diseñados para servir a un propósito o función especificados en nuestra propia estructura y naturaleza individual. Nadie puede realizar mejor que nosotros este propósito y por eso, como mejor servimos es siendo quienes somos. La Casa sexta describe además las relaciones con los colaboradores, las situaciones laborales, la autoridad o la subordinación, la relación con cualquiera que en alguna forma nos preste sus servicios (mecánico, médico, almacenero etc.), la forma en que usamos nuestro tiempo y la clase de atmósfera que necesitamos para funcionar sin tropiezos en la vida cotidiana. También los animales domésticos (que acompañan nuestra vida cotidiana). Hay una relación obvia entre el trabajo y la salud, el otro motivo importante de la Casa VI; porque en condiciones óptimas, el cuerpo es un mecanismo delicadamente afinado, donde las diferentes células trabajan para bien de la totalidad del organismo. Cada célula debe hacer lo suyo pero a su vez se somete a las exigencias de una totalidad mayor.